Yo soy Barnabé

Yo soy Barnabé
Barnabé

martes, 22 de marzo de 2011

Frase de la Semana

También es valiente aquel que acepta que siente miedo pero al final lo enfrenta y sale avante.

sábado, 19 de marzo de 2011


NOTICIA...NOTICIA...
Marzo 19/2011

Un habitante en Villa Encanto dice tener la solución al problema de las tres brujas, ese es el gato Barnabé, su solución es preparar, con la ayuda de su amiga Paloma, la poción de la bondad. Una poción que convierte a las brujas malas en brujas buenas. 


¿Será que nuestro amigo Barnabé logrará resolver esta preocupante situación? 

Solo nos queda esperar que todo salga bien….y eso lo podrás saber muy pronto.

viernes, 18 de marzo de 2011

Más Noticias de Villa Encanto

NOTICIA DE ULTIMA HORA EN VILLA ENCANTO
Marzo 18/2011


A causa de la llegada de las tres brujas Yema, Yoma y Yuma, todos en Villa Encanto claman por una solución al problema.

La Bruja Molola y su escoba.
 “Por culpa de esas tres brujas mi escoba se comió todos mis caramelos y también mi hamburguesa" Ha dicho muy preocupada la bruja Molola.

“Y a mí se me enredaron las ocho patas cuando convirtieron en patines mis botas” Recordó la araña Tarantela.

La Araña Tarantola

“Que se vayan, que se vayan las tres brujas malas de Villa Encanto” Claman todos sus habitantes con carteles y pancartas.
Todo parece muy complicado porque las tres brujas malas han dicho que no se irán de aquí, anunciaron estar de  vacaciones y que no hay mejor lugar para divertirse que Villa Encanto.

¿Hallaran una solución?....Muy pronto más noticias al respecto.

jueves, 17 de marzo de 2011

Noticias de Villa Encanto

NOTICIA DE ULTIMA HORA EN VILLA ENCANTO
Marzo 17/2011



Al parecer testigos aseguran haber visto a las tres brujas malas, Yema, Yoma y Yuma,  volando en sus   escobas por los cielos de Villa Encanto. Todos sus habitantes están preocupados por su presencia, pues la última vez que estuvieron de visita hicieron muchas travesuras: convirtieron a los pájaros en peces voladores, los zapatos de todos en patines, las escobas de las brujas buenas en monstruos comelones y colocaron los arboles de cabeza.
Muy pronto entregaremos más información al respecto.....

sábado, 12 de febrero de 2011


El Gato Barnabé y Peter el Lorito Pirata


Una mañana Barnabé y Peter navegaban por los mares encantados. Era un hermoso día y el sol brillaba en el cielo como una gran moneda de oro.



"¡Quisiera que todos los días fueran de verano!" - dijo Barnabé sonriendo.

"¡Y yo quisiera tener muchas monedas de oro del tamaño del sol!" - añadió Peter - "Así sería el pirata más rico de todos los mares".

Peter y Barnabé continuaron navegando durante horas hasta que escucharon un sonido extraño que venia del agua.

"Blup....Blup....Blup...."

"¿Que esta sucediendo?" - preguntó Barnabé temeroso

"¡Oh no!" - grito Peter alarmado - "¡El barco se esta hundiendo!



Barnabé y Peter tomaron sus salvavidas y saltaron al agua. Nadaron y nadaron en el mar hasta que por fortuna llegaron a una pequeña isla en medio del mar.

Nooooo!... ¡Mi barco pirata se ha hundido!...." - sollozó Peter - "Ahora somos unos náufragos en esta isla".

"¡Pero estamos a salvo!" - dijo Barnabé intentando calmar a su amigo - "estoy seguro de que hallaremos alguna manera de salir de aquí y regresar a casa.

Entonces los dos amigos recorrieron la isla en búsqueda de ayuda pero no hallaron a nadie. La isla estaba deshabitada, solo habían palmeras, arena y un inmenso mar.




Cansados y sedientos los dos amigos decidieron recostarse bajo la sombra de unas palmeras. Pero algo llamo la atención de Barnabé, era un extraño objeto que brillaba en la arena.

"¡Es una lámpara!" - dijo Barnabé tomándola con sus patitas - "¡Es de oro... y al parecer es muy antigua!"

"¡Una lámpara de oro!" - dijo peter revoloteando de la felicidad - "¡Debe valer una fortuna!"

Peter le arrebato la lámpara a Barnabé y con sus alas le quito la arena que la recubría. Pero la lámpara no era una simple lámpara. Estaba encantada como todo en el mar encantado.

De un momento a otro la lámpara comenzó a sacudirse de arriba a abajo hasta quedar envuelta en una nube y de repente un genio salio de su interior saltando como una bola de ping pong.

Oooooh!... ¡Al fin soy libre!" - exclamó dichoso el genio - "¡Estuve encerrado en esa incómoda lámpara durante muchisisisisimos años!"

"¿Acaso eres un genio real?" - preguntó sorprendido Peter.

"Ja ja ja ja" - rió a carcajadas el genio - "¡Siiii!.... ¡soy muy real, soy nada más y nada menos que el grandiosisisisimo genio Trupulín, el mejor de todos los tiempos!".

"Hummm.... entonces puedes conceder deseos! - dijo Barnabé.

"¿Has dicho conceder deseos?" - pregunto Peter emocionado.

En ese momento el genio comenzó a saltar como una pelota de un lado a otro, al parecer estaba un poco loco, y se les acerco diciendo:

"Soy famosisisisimo por conceder los mejores deseos" - afirmó el genio Trupulín - "Además mi trabajo es garantizado y de alta calidad".

"Peter y yo te hemos liberado" - dijo Barnabé un poco dudoso - "¿Podrías concedernos un deseo?"

"¡Por supuesto!" -añadió el genio Trupulin - "¡A cada uno le concederé un deseo!... pero deben ser cuidadosos con lo que pidan pues no hay marcha atrás".


"¡Yo quiero ser el primero!" - grito Peter agitando las alas.

Peter, no te apresures demasiado!" - insistió preocupado Barnabé.

Pero Peter no lo escucho, solo le interesaba obtener lo
que siempre había soñado, lo que el creía que lo haría feliz.

"¡Quiero ser el pirata más rico del mundo!" - aseguró sin dudar ni un instante - "¡Deseo tener tantas monedas de oro, joyas y piedras preciosas que no quepan en esta isla".

"¡Muy bien!" - dijo Trupulín agitando su cabeza - "¡Tu deseo es una orden para mi!".

Entonces el genio le dio a Peter todo lo que pidio pero eran tantas las riquezas que no cabían en la isla y eran tan pesadas que la isla comenzó a hundirse.

"¡Oh no Peter!" - se lamento Barnabé - Mira lo que has hecho por ambicioso y testarudo.

Noooooo!....¡Mis riquezas se hunden en el mar!.... ¡Nooooo!" - se lamento Peter desconsolado - "¡tienes que hacer algo Trupulín!".

"¡Lo siento muchisisisisimo! ¡pero ya nada puedo hacer por ti!" - se lamento el genio - "¡Mi trabajo ha terminado pues ya he concedido tu deseo!".


"!Peter! ¡Peter! ¡peter!" - replicó muy enfadado Barnabé - "la isla se hunde con nosotros y a ti solo te preocupan tus riquezas".

"Tienes razón Barnabé... He sido muy testarudo" - dijo arrepentido Peter - "Y por culpa de mi ambición estamos en graves problemas".


Pero Barnabé era muy astuto e inteligente y ya tenía un plan
para salir de ese gran problema.

"¡Tu trabajo no ha terminado Trupulín!" - exclamó Barnabé con picardía - "¡Aún falta mi deseo!".

"¡Vaya!... ¡casi lo olvido!" - replicó Trupulín pensativo - "¡Muy bien!.... y.... ¿Cual es tu deseo?".

"¡Deseo que todos estemos a salvo en un grandio
so barco pirata!" - contestó Barnabé sin dudarlo.

Trupulín concedió el deseo a Barnabé y al instante los tres estaban sanos y salvos sobre un gran barco pirata mucho más grande y hermoso que el viejo barco de peter.

Guau!" - exclamó Peter lleno de felicidad y emoción - "¡este es el mejor barco pirata que he visto en mi vida!".

"Y esta equipado con la más modernisisisisima tecnología" - aseguró el genio Trupulín con orgullo - "definitivamente soy el mejor".

"Si, realmente eres un gran genio" - afirmó Barnabé.

"¡Y tu eres el mejor amigo de todos!" - exclamó Peter aliviado - "gracias a tu dese
o estamos a salvo y ahora tenemos el mejor barco pirata de todos los mares encantados".


Aquel día Barnabé y Peter navegaron en su grandioso barco en compañía de su nuevo amigo, el genio Trupulín, regresaron a casa en Villa encanto y aprendieron que no es bueno dejarse llevar por la ambición y el deseo de grandes riquezas, pues podemos hacerle daño a nuestros seres queridos en el camino.

Fín.

Mónica Flórez
Febrero 12 de 2011


domingo, 17 de octubre de 2010

El gato Barnabe y las locuras de la momia Neferi

El gato Barnabé y las locuras de la momia Neferi

El verano pasado Barnabé, la bruja Paloma y todos sus amigos fueron a la playa encantada, donde siempre brilla el sol, la arena es de color dorada y el agua del mar es azul cristalino.

¡Viva! ¡Viva! ¡A mí me encanta la playa! ¡Me encanta la playa! – Parloteaba Peter el lorito pirata revoloteando de un lado a otro.

¡Yo adoro el sol! – Afirmó saltando de puntitas sobre la arena caliente Lucecita el hada de las sonrisas - ¡Uich…Uich…me quemo…me quemo…!

¡Por los bigotes de un marrano! – Exclamó Vicente lanzándose al mar y bañando a todos con su trompa -¡Jua, jua, jua, jua! ¡No hay nada mejor que un fresco chapuzón!

¿Quieren hacer algo realmente divertido? – Preguntó Barnabé flotando sobre el mar en su sombrero invisible.

¡Si, si, si, si, si! – Contestaron todos a la vez.

¡Entonces construyamos castillos de arena! – Propuso el gato Barnabé.

¡Hagamos también barcos y toboganes! – Insistieron las gallinas Lola y Luna mientras se deslizaban por el cuello de la jirafa Florina – ¡No, mejor una pista de baile!... ¡No, mejor hagamos una gran fiesta con arena!….Cloc, cloc, cloc.

¡Ham, Hum!... ¿de qué hablan? – interrumpió Florina, la jirafa, totalmente despistada.

Si dejaras de usar esos audífonos por un momento sabrías de qué estamos hablando Florina – ronroneó amablemente el gato Barnabé.

A diferencia de todos, la momia Neferi, no estaba de acuerdo con hacer castillos de arena, ni barcos, ni toboganes, ni mucho menos pistas de baile. ¿Saben porque?...pues porque Neferi es la más perezosa de todas las momias que conozco.

¡No, no, no! ¡Yo no quiero hacer castillos! – Resongó la momia con cara de pocos amigos – prefiero tomar el sol y beber una granizada de aullidos con telarañas aunque…ya no las hacen como antes.

Entonces a la bruja Paloma se le ocurrió una idea para que la momia dejara a un lado su pereza:
¡Aquel que logre hacer el mejor castillo de arena recibirá un premio muy especial! – les dijo a todos.

¡Juuumm!…Con que un premio muy especial... - pensó la momia Neferi

¿Qué es, Que es? – Preguntó Lucecita con curiosidad - ¡por favor Paloma…dinos!

¡Es una sorpresa! – Le respondió la bruja – lo mejor de todo es que el ganador podrá compartir su premio si así lo quiere.

¡Entonces yo haré el mejor castillo! – Exclamó Neferi – ¡así que prepárense porque yo seré la ganadora!

¡Eso está por verse! – dijo Lucecita mordisqueando su varita – ¡ups!…volví a confundir mi varita con un caramelo…

¡Bien amigos!... ¡comencemos! – Exclamó Barnabé sacando de su sombrero palas y cubetas para todos.

Todos comenzaron emocionados a hacer sus castillos de arena, pero la momia Neferi planeaba hacer otra cosa.

Ji, ji, ji – rió Neferi en voz baja – tomare prestada la varita mágica de Lucecita y hare el mejor castillo del mundo sin ningún esfuerzo…ji, ji, ji, ji….y sin que nadie se dé cuenta.

Cuando Neferi tuvo la varita en sus manos la agitó diciendo: Varita, varita quiero para mí un hermoso castillo de arena con balcones, ventanas y puertas.

Y ¡Pum!… ¿saben que apareció sobre la arena de la playa?... ¡un inmenso Frankestein vestido de santa!… ¿Lo pueden creer?

¡Que le sucede a esta tonta varita! – Gruñó Neferi moviéndola con insistencia - ¡Ah!… ¡ya se!… ¡quizás esas no eran las palabras mágicas! – pensó.

Neferi agito nuevamente la varita diciendo: Varita mágica, tú que eres la más bonita quiero para mí un hermoso castillo de arena con balcones, ventanas y puertas.

Y ¡Pum!… ¿saben que sucedió esta vez?... ¡apareció Frankestein en traje de baño y con unos patines en línea!… y como Frankie no sabía patinar… ¿se imaginan en que terminó?...pues en un completo desastre.

¡Todos a Correr! ¡Todos a correr! ¡Correr! ¡Correr! – parloteo Peter con ojos saltones.
¡Por las verrugas de Saturno! – Gritó Vicente a toda marcha - ¡astronauta con patines y sin frenoooos!

¡Sálvese quien puedaaa…..! – alerto Barnabé.

Pero ya era tarde y ¡Pum!, el pobre Frankie derribó todos los castillos dejando a todos cubiertos de arena.

Cof…Cof…Cof… - tosía Gusanito sin parar.

Tuff… cruk … ¡tenemos arena en los oídos!…¡y en el pico!…¡y en todas las plumas! – cacarearon las gallinas Luna y Lola.

¿Alguien vio la placa del camión? – pregunto Florentina la jirafa que estaba patas arriba.

¿De donde apareció este bañista chiflado? – remilgó Lucecita sobre la gran panza del elefante Vicente.

¿Qué está sucediendo aquí? – Preguntó la bruja Paloma desconcertada - ¿Alguien me puede explicar?

¡Intento detener a frankesteeeein! – gruñó la momia Neferi colgando de un brazo de Franky – pero me temo que es imposibleeee…. Y ambos fueron a parar al mar.

¡Ufff!… ¡al fin se detuvo!… - suspiró cansada la momia con el agua hasta el cuello.

Neferi – dijo la bruja – presiento que tú tienes algo que ver con este alboroto.

Eeeh, pepepero…queque hago aaaquí – decía el pobre Frankestein - ¿Cococomo… Como aparecí aaaquí…eeen playa eeencatada? – tartamudeo.

Lo siento…todo es mi culpa… confesó Neferi bajando la cabeza – tome sin permiso la varita de Lucecita para construir un castillo pero todo salió muy mal.

¡OooooooH! – murmuraron todos sorprendidos.

¿Por qué lo hiciste? – preguntó Barnabé.

¡Porque nunca antes he ganado un premio! – Dijo tristemente – ¡solo quería saber lo que se siente ser un ganador!

Para ganar debes tener confianza en ti misma Neferi – dijo la bruja – y aún más importante que ganar es intentarlo una y otra vez, y sentirte orgullosa de ello.

De eso no hay duda – suspiró Neferi.

¡No estés triste Neferi! – Dijo Barnabé – Todos debemos aprender de nuestros errores.

¡Construyamos juntos un castillo! ¡Construyamos juntos un castillo! – parloteó Peter sin parar.

¡Sí! ¡Un gran castillo! – insistió Lucecita saltando y mordiendo su varita.

¡Qué gran idea! – afirmó Barnabé

Entre todos construyeron un inmenso castillo, con muchos balcones, ventanas y puertas. Todos se sintieron muy orgullosos y felices pues lo hicieron ellos mismos.

Hicieron un buen trabajo mis queridos amigos, todos son ganadores y recibirán el premio que había prometido – dijo la bruja muy feliz.

¿Quieren saber cuál era el premio?...un día entero de relajación en el exclusivo spa aullidos embellecedores…Uauh… ese sí que es un spa.

Todos estaban muy contentos saltando, revoloteando y celebrando el gran premio, tanta era la felicidad que olvidaron algo…o mejor dicho a alguien:

¡Por la muelas de una araña! – Dijo Vicente - ¿Dónde está Frankestein?

Pues el querido Franky se deshizo de los patines y estaba muy feliz como pez en el agua nadando en el mar.

Después de todo ha sido un día muy divertido – dijo Barnabé – y al parecer tenemos un nuevo amigo llamado Frankestein.

¿Franco qué? – preguntó Florina, que al parecer no se había percatado de lo sucedido.

¡Vamos todos a nadar! – propuso Gusanito deslizándose hacia el mar

¿Qué estamos esperando? – Gritó Lucecita corriendo de puntitas - ¡Todos al agua!

Aquel día, todos jugaron y nadaron pero sobretodo aprendieron que para ganar no debemos hacer trampa o tendremos muchos problemas.

FIN
Autora: Mónica Flórez

miércoles, 11 de agosto de 2010


Barnabé, Gusanito y el lobo egoísta
Parte 2

Hoy es el cumpleaños de mi amiga la ardillita Dorada – se lamento Gusanito – si no logro cruzar el rio, no podre ir a visitarla…

Lo siento amigo mio – dijo Barnabé – pero no te preocupes, debe existir otra forma de cruzar el rio, solo debemos pensar.

Pero en ese instante, unos gritos de auxilio que venían desde el rio llamaron la atención de ambos, quienes corrieron a investigar:

¡Oh no!, ¡es el lobo Justin! – exclamó Barnabé.

¡Su bote se ha hundido! – gritó Gusanito.

¡Auxilio, auxilio, auxilio! – Gritaba el lobo con desesperación mientras manoteaba en el agua – ¡no sé nadar, sálvenme por favor!…

Barnabé recordó un hechizo de su amiga, la bruja buena, y sin dudarlo un instante dijo unas palabras mágicas convirtiendo a Gusanito en una gran serpiente marina.

Gusanito entró al agua y como ahora era una serpiente muy grande, el rio ya no parecía tan profundo, de tal manera que nadó rápidamente hasta donde se hallaba el lobo ya casi ahogado y lo rescato llevándolo a la orilla.

El lobo Justin volvió en sí poco a poco, pues estaba muy agotado y había tragado mucha agua, entonces con una voz muy débil susurró:

Gracias por salvarme… ahora soy yo quien les pide disculpas… he sido un lobo malo, egoísta y malgeniado… ¿Cómo puedo pagarles?

Un favor no tiene precio – contestó Barnabé – debes aprender de los errores y por fortuna para ti te has dado cuento de ellos.

Ahora lo que debes hacer es corregir tu mal genio y no ser tan egoísta – añadió Gusanito – debes compartir con los demás y ayudar a los que están en problemas.

A partir de ese día el lobo no volvió a ser el mismo, ahora compartía y ayudaba a los demás sin esperar nada a cambio, comprendió que en cualquier momento uno también puede necesitar de los favores de los demás.

Aquel día, Gusanito, convertido en serpiente marina, pudo cruzar el rio y llegar a tiempo a la fiesta de cumpleaños de su amiga la ardilla Dorada.

Fín

Mónica Flórez